Un artículo del maravilloso y antepasado semanario Urbe.
Derechos de autor y aplausos de pie para Gabriel Torrelles, venezolano, caraqueño.
Quién sabe y si lo escribió en la tranquilidad de Altamira.
"Debería por fin usar esto para decir todas las cosas que sé que no te he dicho. Ya sabes, todo eso que tengo guardado en el gabinete de las frases que me averguenzan: las que no te dije por esperar a que tu las dijeras antes, las que ya no significan lo mismo porque no se dijeron en su momento, las que nunca dejarán de ser inoportunas y esas que son tan perfectas como para no malgastarlas cuando sabes que siempre habrá un momento muchísimo mejor para decirlas.
Supongo que el tanteo matemático de esas últimas frases de las que te hablo, las perfectas, es lo que anda detrás de los silencios.
A veces te veo hacer algo que me gusta verte hacer. Algo sencillo, rutinario, algo que haces bonito. Podría acercarme y decirte cuánto me gusta que lo hagas, pero la verdad es que prefiero no hacerlo. Tengo mis razones. Es que desde este futuro en el que estamos, durante estos días tan extraños en los que todo es cuestión de exhibirse, juzgar, y dejarse juzgar, como que de repente ya no tiene mucho sentido decir algo que te han dicho tanto, tantas veces, tantas personas equivocadas.
No sé. Quizás es desde mi perspectiva, los silencios son la única manera posible de reivindicar la verdad en estos tiempos cuando la mentira es tan automática, impune e irrflexiva.
A lo mejor te estoy dando la idea equivocada. Entiendo que tal vez lo que parece es que soy distante, excesivamente reservado, e intolerablemente egoista. Pero no se trata de eso. Es que las frases perfectas necesitan de un momento preciso y los momentos precisos no siempre están cuando uno quiere que estén. Eso es. Y también es que le ido cogiendo el gusto a los silencios, a lo que hace en nosotros esperar por la iluminación justa y el soundtrack correcto para rodas esa escena que marque un precedente en la configuración universal de los finales felices.
O algo así.
Es una ciencia exacta. Todo, absolutamente todo es eventual. Incluso las verdades. Debería por fin usar esto para decir todas las cosas que sé que no te he dicho, pero no lo haré todavia. Aunque algo me hace creer que tal vez eso es justamente lo que estoy haciendo."
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