Mi ciudad predilecta es París. Amo su música, su paisaje, su cultura, su aura, su gente. Amo todo de París. Lo irónico es que nunca he ido. Vivo en Caracas. Detesto el caos, los carros, los motorizados, el metro, los huecos, la ignorancia. Lo irónico es que he vivido aquí toda mi vida y no he salido del país ni una sola vez en mis 19 años.
Este blog es un proyecto. Es mi proyecto de vida.
Me dedicaré a conocer lo bueno de esta ciudad, porque sí, sí hay cosas buenas en esta ciudad. Esta será una proyección de los lugares dignos de visitar, más el teatro caraqueño que también es admirable y la historia de cada uno de ellos, que no la sabía antes de abrir este espacio. Y créanme, ustedes tampoco la saben.
Bienvenidos al nuevo punto de vista de Caracas. Imagínense que se están poniendo unos lentes con aumento y que han vivido acá ciegos. Sin poder apreciar la belleza de la historia, los monumentos y las calles citadinas.
Bienvenidos a la París de Caracas.
So, enjoy.
Actualizando:
Sí, enjoy.
Llegué a un punto clave. Quise conocer Caracas desde un punto de vista más analítico, profundo y bueno, intenso. Me di cuenta que tenemos tanto en común. No solo nosotras (ella y yo) sino todas las mujeres que se montan en el metro a las 6:30 de la mañana en tacones, maquilladas y con dolor de vientre, son como Caracas. Caótica, desastrosa, sin planificación alguna. Y aún así, la ciudad sobrevive, resiste la cantidad de cosas que pasan en estas calles. Los hombres, las peleas, los choques, el tráfico.
Y nos seguimos parando al día siguiente con una sonrisa y con el sol en el horizonte. Caracas es bipolar, nosotras somos bipolares. De repente amamos a alguien. Sin avisos, comienza a llover. Ya no amamos a alguien.
Chamo, por eso es que aunque odiemos vivir aquí, amamos vivir aquí. Apocalíptica y todo, no la cambiamos por nada.
Este blog es un proyecto. Es mi proyecto de vida.
Me dedicaré a conocer lo bueno de esta ciudad, porque sí, sí hay cosas buenas en esta ciudad. Esta será una proyección de los lugares dignos de visitar, más el teatro caraqueño que también es admirable y la historia de cada uno de ellos, que no la sabía antes de abrir este espacio. Y créanme, ustedes tampoco la saben.
Bienvenidos al nuevo punto de vista de Caracas. Imagínense que se están poniendo unos lentes con aumento y que han vivido acá ciegos. Sin poder apreciar la belleza de la historia, los monumentos y las calles citadinas.
Bienvenidos a la París de Caracas.
So, enjoy.
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Sí, enjoy.
Llegué a un punto clave. Quise conocer Caracas desde un punto de vista más analítico, profundo y bueno, intenso. Me di cuenta que tenemos tanto en común. No solo nosotras (ella y yo) sino todas las mujeres que se montan en el metro a las 6:30 de la mañana en tacones, maquilladas y con dolor de vientre, son como Caracas. Caótica, desastrosa, sin planificación alguna. Y aún así, la ciudad sobrevive, resiste la cantidad de cosas que pasan en estas calles. Los hombres, las peleas, los choques, el tráfico.
Y nos seguimos parando al día siguiente con una sonrisa y con el sol en el horizonte. Caracas es bipolar, nosotras somos bipolares. De repente amamos a alguien. Sin avisos, comienza a llover. Ya no amamos a alguien.
Chamo, por eso es que aunque odiemos vivir aquí, amamos vivir aquí. Apocalíptica y todo, no la cambiamos por nada.
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